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Deberían confirmarla

Yeni Berenice Reynoso enfrenta el debate sobre su permanencia al frente de la Procuraduría General

La procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, es sin lugar a duda una profesional competente, sin embargo, desnaturaliza los casos mediáticos cuando los maneja desde el populismo penal y con intención propagandística. Además, las luces del foco público le conducen a actuar con deslealtad procesal, y destapan niveles de petulancia que le obnubilan y le hacen perder cualquier vestigio de buen criterio.

En unos días concluye el periodo para el que fue designada, y por distintas y diversas razones una evaluación medianamente rigurosa y objetiva determinaría que el Ministerio Público estaría mejor servido encabezado por otra persona. Pero, aunque parezca contradictorio, deberían confirmarla por otros dos años al frente del órgano persecutor.

Primero porque es de bien nacidos ser agradecidos, y bobos no somos. Y hay que serlo en dimensiones siderales para continuar repitiendo y creyéndose el relato sobre su supuesta independencia. Reynoso jugó el rol que le asignaron en el objetivo político de intentar destruir un partido opositor y su principal líder, lo que conlleva un costo que al parecer comienza a pagar. Y ahora no la pueden desamparar, no sería consecuente. 

Han sugerido la posibilidad de llevarla a la Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia aprovechando la renovación que se producirá en las próximas semanas, pero esa no parecería una buena decisión. Ya que incluso sin incurrir en el terreno de las características de su personalidad y cómo funcionaría dentro de un órgano colegiado, alguien con su perfil tendría dificultades para ser un buen juzgador.

El juez debe ser un tercero imparcial, y Yenny Berenice es una fiscal de formación, oficio y convicción, su vocación es investigar, perseguir y acusar. Una mentalidad que se encuentra tan arraigada, que hasta se le dificulta aplicar el principio de objetividad al que se encuentra obligada por ley. 

El otro elemento es que ningún país extranjero por poderoso que sea, ni ninguna embajada por incidencia que tenga, debe pretender imponerle a un gobernante quién puede o no ocupar una función pública, y menos por antojos o empatías personales. 

Las designaciones en los órganos del Estado son prerrogativas exclusivas de las instancias que dispongan la Constitución y las leyes de la República Dominicana. Exigir la sustitución o remoción de un funcionario es un irrespeto al que ningún mandatario debe ceder, más cuando no existen razones que vinculen esa solicitud a actos indecorosos o de corrupción. Y la magistrada Reynoso tendrá defectos, pero de esa pierna no cojea. Es una mujer honesta e íntegra, con una vida dedicada al servicio público. 

Así que hasta para bajar un par de grados de grosera y arrogante intromisión, haría bien el presidente Abinader en solicitar al Consejo de Nacional la Magistratura ratificar a Yeni Berenice Reynoso al frente de la Procuraduría General de la República. 

Y que sirva de lección para quienes se creen tener a Dios agarrado por el rabo. Nunca olviden que los imperios no tienen amigos ni enemigos, solo intereses. Que, así como miman y cortejan cuando les sirven a sus caprichos, en cualquier momento los vientos cambian y sin razón aparente les dejan con el trasero al aire.

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