El consejo de vivienda en Singapur
La masa laboral del futuro se está criando en precarios entornos degradantes. R.D., como Singapur, necesitará liberar financiamiento para inicial junto con diseños holísticos de convivencia

(SHUTTERSTOCK)
República Dominicana enfrenta un déficit habitacional cuantitativo, es decir, de nuevas construcciones, estimado en casi 400,000 unidades. Otro millón de viviendas precarias requiere mejoras significativas, de materiales, agua y luz. A esto se suma el reto de promover construcciones resilientes ante fenómenos naturales como huracanes y terremotos, cada vez más frecuentes.
La falta de una oferta habitacional adecuada en precio -dado los niveles salariales -; de localización -visto el crecimiento urbano; y con planificación urbana apropiada lleva a la proliferación de entornos hacinados donde fermenta la descomposición social y familiar lo que conlleva a una serie de otros males, criminalidad, embarazos adolescentes y una cultura de desorden, desdén y desacato.
Como señalaba un constructor, la masa laboral del futuro, con la que pretendemos que la economía dominicana salte a niveles de ingresos superiores, diversificando y tecnificando nuestra oferta exportable, está criándose presa de estos antros de baja humanidad.
Singapur, luego uno de los excepcionales ´tigres asiáticos´, también mostraba un escenario preocupante cuando se independiza en 1958. Un tercio de la población vivía en extrema pobreza, concentrada alrededor de los puertos, y presentaba una tasa de crecimiento de 4.6 %, una de las mayores del mundo. Se preveía que las fuentes tradicionales de ingreso serían insuficientes para cubrir las necesidades socioeconómicas crecientes.
Junto con un programa de industrialización el gobierno formó el Housing Development Board (HBD) en 1960. Para 1968 se habían completado 93,000 unidades que proveían techo para un tercio de su población. Solo 25 años después, el 80 % de la población singapurense vivía en viviendas construidas por el HDB.
¿Como manejaron este programa de viviendas sociales?
En primer orden, se buscó cubrir las necesidades de quienes vivían en la calle proveyendo unidades individuales. Solventada esta demanda se expandió a viviendas familiares, añadiendo facilidades comunales. Después se construyeron viviendas pensadas para solteros, personas mayores y familias multigeneracionales. A partir de 1995 se inició la construcción de viviendas ejecutivas.
Los primeros proyectos se ofertaron como alquileres, a partir de 1964 se fomentó la compra orientada a los estratos de ingresos medio-bajos. En la visión de su presidente Lee Kwan Yew, la propiedad inmobiliaria daba un sentido de pertenencia al país y fomentaba la estabilidad sociopolítica.
Sin embargo, la demanda fue insuficiente porque muchos no alcanzaban a ahorrar el inicial hipotecario. Esto llevó a que se permitiera utilizar los fondos de pensión privados para estos fines. Otros países también ya lo permiten, como Estados Unidos, Canadá, México, Perú, Colombia. Esta propuesta ha sido documentada como viable en R.D. y presentada a varias autoridades.
Logrado el financiamiento, la demanda superó la oferta. Para promover justicia en el acceso, se estableció un sistema de lista de espera, registro y ahora de ´construcción bajo orden´.
Pero el HDB también velaba por otras cosas: Se exigió una arquitectura agradable y cada conjunto barrial debía ser autosuficiente - con sus propias tiendas (en primera planta), escuelas, parqueos, espacios recreativos y centros comunitarios y para ancianos- junto con parámetros para promover la cohesión social y racial en un país que celebra los días de fiesta chinos, malayos, hindúes y cristianos.
Y aquí un segundo reto. Al igual que Singapur, debemos enfocarnos en lograr el financiamiento para que las familias puedan comenzar a invertir en sus hogares. Pero debemos cuidar de construir entornos civilizantes, para no terminar como los proyectos de Chicago, donde proliferan toda clase de criminalidad a corta distancia. Este reto de diseño social requerirá de asesoría en bibliotecas, centros de música, deportivos, culturales y mas. Y todo lo anterior requerirá de la participación activa de gestores calificados y dedicados para formar un carácter digno en la generación del desarrollo que espera.

Ellen Pérez Ducy