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El complot contra Trujillo (4)

Las razones detrás del fracaso del golpe contra Trujillo

¿Por qué fracasó el golpe de Estado contra Rafael L. Trujillo luego de su asesinato? Es una pregunta que no pocos se hacen, 65 años después del hecho. 

En la entrega número tres evidencié, basándome en los documentos desclasificados de la Central de Inteligencia Americana (CIA), que la primera parte del plan para asesinar al dictador fue bien planificada y ejecutada, pero la segunda que consistía en tomar el poder colocando al secretario de las Fuerzas Armadas, José René Román Fernández, en la dirección del país, fracasó. Los documentos hablan de un exceso de compartimentación.

De haberse operado tal como fue concebida la segunda parte del plan, es posible que el derramamiento de sangre no hubiese tenido la dimensión que alcanzó, en tanto no pocos dominicanos hubiesen salido absueltos de las garras de aquella maquinaria asesina del régimen.

Ese fallo esencial del plan, tiene una explicación: la vinculación del entonces secretario de las Fuerzas Armadas, Román Fernández (Pupo), no fue trabajada lo suficiente como para que funcionara de manera automática, porque se dejó a expensas de una sola conversación que sostuvo Luis Amiama Tio con él, en la casa del militar, a propósito de celebrar el cumpleaños, en lo que coinciden, tanto estos informes secretos de la CIA, como el criterio del exembajador norteamericano, John Bartlow Martin, que como se supone tuvo acceso a informaciones privilegiadas. 

El asesinato en sí salió bien, dice el informe de la CIA, que aunque la operación estaba bajo la responsabilidad del general Juan Tomás Díaz, quien realizó todo el trabajo fue Antonio de la Maza, que había jurado vengar la muerte de su hermano Octavio, mientras el líder político del movimiento o quien actuaba como tal fue Luis Amiama Tio.

Los documentos de la CIA construyen los hechos a partir de los interrogatorios e informes de la Embajada. Sostienen que el general Román Fernández desconocía que ese 30 de mayo, se ejecutaría la primera parte del plan. Y ahí surge una serie de preguntas respecto a la operatividad de la segunda etapa.

 "Tras el hecho–agrega el informe–el general Díaz intentó telefonear al general Román pero no pudo comunicarse. Díaz tomó entonces el auto con el cuerpo de Trujillo aún en el maletero y condujo a la casa de Román. Vio a tantos soldados en las cercanías que desistió y regresó a su hogar, dejando el auto en la entrada con el cadáver en el maletero, donde más tarde lo encontró la policía".

¿Por qué la segunda parte del plan sucumbió? Por la desvinculación aludida y por los hechos fortuitos ocurridos esa noche. Refieren los documentos de la CIA que el general y exdirector del SIM, Arturo Espaillat, presenció por casualidad parte de la escena mientras ocurría la persecución y el asesinato. Espaillat acudía con su esposa al restaurante Drive-in y teniendo poco tiempo allí escuchó disparos. 

 "Sospechando que involucra a Trujillo, condujo al lugar, vio lo que sucedía y regresó rápidamente a la ciudad. Aquel lugar era entonces lejano. Se detuvo en una dotación militar, puso sobre aviso y luego se dirigió a la casa del secretario de las Fuerzas Armadas, Román Fernández. Estos dos personajes se presentaron al lugar del crimen coincidiendo con la Policía. 

En esas circunstancias, el general Juan Tomás Díaz no pudo nunca constatar a Román Fernández, mientras Johnny Abbes y Héctor Trujillo operaban haciendo apresamientos de los enemigos del régimen. Tenían el control del gobierno, mientras la residencia de Joaquín Balaguer, que podía ser el sustituto, Abbes la había cercado. El general Román Fernández, en tanto, solo sabía que se produjo un tiroteo y que Trujillo estaba desaparecido, pero tampoco tuvo idea de que el grupo de Amiama Tio estaba involucrado en el asesinato.

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