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Historia contrafactual o alternativa

El dilema de imaginar un pasado que nunca existió

La historia, escribió Edward H. Carr, es una crónica de lo que la gente ha hecho, no de aquello que dejó de hacer. En efecto, corresponde al historiador -de conformidad con evidencias empíricas fidedignas- ocuparse de registrar los hechos acontecidos en un relato que posibilite su conocimiento objetivo.

Cuando, de entre un sinnúmero de acontecimientos, decimos que en 1492 Cristóbal Colón descubrió un Nuevo Mundo para Europa, Asia y África; que las Revoluciones americana y francesa tuvieron lugar en 1776 y 1789, respectivamente; que en 1844 los dominicanos proclamaron su independencia y crearon un Estado-nación denominado República Dominicana; que en el siglo XX la humanidad experimentó dos guerras mundiales de dimensiones catastróficas; que en 1989 cayó el Muro de Berlín y en 1991 se desintegró la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; nos estamos refiriendo a hechos concretos que en verdad ocurrieron y que no se pueden cambiar.

Entre las variadas formas de contar y escribir historia, existen dos prácticas contrapuestas por la forma y contenido que adopta el relato: la historia de ficción o novelada y la historia objetiva o científica. Esta última, que al decir de Vetilio Alfau Durán no desnaturaliza ni desfigura con meros tropos la verdad de los hechos, no debe ser modificada con el fin de satisfacer intereses políticos o particulares.

Teniendo claro, pues, el significado de la Historia, en tanto que ciencia social, procede adentrarnos en el "género" que se ha dado en llamar historia contrafactual o alternativa. ¿En qué consiste? Para el historiador británico Richard J. Evans, los acontecimientos contrafactuales no son más que "versiones alternativas del pasado en las que una alteración en la serie de sucesos conduce a un resultado distinto del que realmente ocurrió".

La práctica de reflexionar sobre el pasado mediante escenarios contrafactuales no es de estos tiempos, aunque se sabe que durante la década del 1990-2000, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra se produjo un resurgimiento de este formato analítico que dio lugar a una abundante bibliografía dentro del gremio de historiadores profesionales.

La historia contrafactual, también denominada historia virtual, es una suerte de herramienta meramente conjetural o hipotética. Al partir de una premisa divergente, el analista arribará a conclusiones alternativas que alterarán el pasado, aproximándose así más a la ficción que a la historia objetiva.

La historia contrafactual o alternativa parte del clásico interrogante: ¿qué hubiera sucedido, si...?, cuestión que evidentemente conduce a la construcción de mitos o a una simple deformación del pasado. Para ciertos historiadores, esta forma de reflexión resulta mucho más apropiada para amenas digresiones de sobremesa, que para debates de carácter científico.

Al tratarse de un ejercicio conjetural que parte de un hecho histórico real para, acto seguido, añadir a la ecuación posibles cursos de acción que no existieron, es evidente que el contrafactualista se verá forzado a configurar escenarios imaginarios. Es obvio que a través de esta práctica intelectual se corre el riesgo de incurrir en lo que, en los albores del siglo XX, Charles Renouvier definió como "ucronía": la historia no como ocurrió, sino como pudo haber sucedido.

Para muestra, un botón: en julio de 1844, en el Cibao, el general Juan Pablo Duarte fue aclamado Presidente de la República por iniciativa del general Ramón Matías Mella. Duarte declinó esa espontánea manifestación popular porque no fue fruto de una consulta electoral democrática. La pregunta contrafactual es: ¿Qué habría sucedido, si Duarte hubiese aceptado esa aclamación? Continuará...

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Historiador y ensayista. Especialista en historia dominicana.