×
Versión Impresa
Edición Impresa.
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Redes Sociales

Paseo desde Puerto Príncipe hasta Afganistán...

Reseña de novedades editoriales y memorias históricas

Expandir imagen
Paseo desde Puerto Príncipe hasta Afganistán...
De izquierda a derecha: la novela Dey de la escritoria Edwidge Danticat, La Cura del Deseo del autor dominicano José Báez Guerrero y Traté de merecer mi existencia del economista dominicano Carlos Despradel Roques. (CEDIDA)

La recién publicada novela "Dey" (Knopf, Nueva York, 2026, 256 páginas), por la muy reconocida escritora Edwidge Danticat (Puerto Príncipe 1969), fue nominada la semana pasada en la categoría de ficción al premio "National Book Award" (Premio Nacional del Libro), uno de los galardones literarios más importantes de Estados Unidos, dado desde 1989 por la "National Book Foundation". El título ganador será anunciado el 6 de octubre. "Dey" es la voz en creole que significa luto. La novela trata el drama de una exitosa vendedora de bienes raíces de origen haitiano que sobrevive a un tiroteo fatal en un centro comercial de Miami, tras lo cual el trauma psicológico la obliga a revalorar sus relaciones familiares. Danticat, licenciada en literatura francesa por Barnard con maestría en creación literaria por la Universidad Brown, es una de las más renombradas autoras haitianas que usualmente escribe en inglés, ensalzada por la crítica y la comunidad editorial norteamericana. En Santo Domingo ha sido cuestionado su apoyo al lobby antidominicano de su diáspora.   

Una vida examinada 

"Traté de merecer mi existencia" (Editora Búho, Santo Domingo, 2026, 317 pp.) es la autobiografía del prestante ciudadano Carlos Despradel Roques (Santo Domingo 1942), notable desde 1964 como integrante de la primera promoción de economistas por la UASD.  Hizo estudios y doctorado posteriores en Manchester, La Haya y Yale. El libro, prologado y presentado por su colega José Luis de Ramón, examina hitos públicos y privados durante seis décadas de grandes transformaciones. Episodios de su vida sirven de atalaya para observar al Estado, al Gobierno, las decisiones y desafíos que han definido nuestro desarrollo. De sus tres obras anteriores, "La economía dominicana" (Taller, S.D., 1986, 405 pp.) lleva 14 ediciones. Como gobernador del Banco Central, secretario técnico de la Presidencia, embajador en Washington, docente y exitoso consultor, Despradel fue observador y privilegiado protagonista, igual que ascendientes suyos, del progreso nacional. Pese a la complejidad de sus funciones, la tesis de su obra es sencilla: existir no se justifica sólo por honores acumulados, sino por el servicio en bien de los demás. Si acaso algo –"pecatta minuta, quisque homo est stilus"— debo reclamar como lectora crítica, es su abuso de tanto "mi", que hace recordar que Donne, en sus versos de 1624, dice que "ningún hombre es en sí mismo una isla, somos todos parte del continente". Pese a la minucia, es buen libro, y se puede sobrellevar tanta forma tónica del yo o el adjetivo posesivo en primera persona como mío, según mi criterio. Despradel organiza sus recuerdos, explica decisiones y deja constancia de una época. El resultado es un testimonio de alegrías y decepciones, documento histórico que merecerá contrastarse con otras interpretaciones. Inmodestamente exhorta a los jóvenes que conducirán al país a modelar sus carreras según la propia. Escrita desde su madurez octogenaria, Despradel cuenta lo vivido sin prisa ni excusando sus pasos. Pese a tanto "mi", merece leerse...  "Un libro così non si publica soltanto: si consegna al tempo".

Una vida literaria 

A principios de septiembre comenté mi descubrimiento de José Báez Guerrero (S.D. 1958), abogado con más de 30 libros desde 1984 en ensayo histórico, novela, cuento y poesía. Me deleitó "¡Más es usted!" (Búho, S.D., 2023, 588 pp.), memorias celebrando 45 años de periodismo. "Guzmán" (Montalvo, S.D., 2009, 408 pp.) fue premio nacional de historia. "Buenaventura Báez" (Búho, S.D., 2014, 818 pp.) fue premio FIL León Jimenes. Cada biografía lleva ocho reimpresiones. Es autor de versos formidables, de valor universal y alto calibre. Me falta leer sus cuentos y el reciente ensayo "Padre Nuestro" (Búho, S.D., 2025, 120 pp.), recomendado por amigos católicos. Prometí referirme a este artista y pensador. ¡Ahora cumplo, "da donna rispettabile, mantengo la parola!". 

Su poco difundida "Cartas de un Borrasho" (Arte Tuto, S.D., 2013, 124 pp.) fue prologada y presentada por José Mármol. Opinó a quemarropa en su primer párrafo: "leer un libro inteligente en tiempos de informada y arrogante ignorancia es una proeza. Encontrar un autor capaz de hacer sonreír al lector, al tiempo que lo monta sobre las delicias de una honda meditación, sin menosprecio del humor; o bien, a lomos de una erudita y acertada reflexión en torno a lo bello, lo siniestro o lo imposible, parecería un imposible criollo, un epifenómeno del absurdo caribeño de la dominicanidad. Pero no. Me atrevo a afirmarlo de una vez, sin rodeos: es un libro inteligente, ameno y cargado de aciertos, como pocos en nuestro ambiente cultural infestado de demasiada megalomanía y fanfarria en cántaro vacío. Un libro, en poesía y ensayo, escrito con el deleite de quien de la escritura creativa no espera otra cosa que el goce personal y la humildad de soñar apenas con un hipotético lector...". ¡Lo cito por no poder decirlo mejor! 

De este libro "sabroso y gozoso" el poema "Sueño de una guerra por la poesía" es uno de los mejores: "¡Marcha José Mármol vestido de general! / Miles de versos como soldados lo siguen. / El campo, bajo un cielo azul y despejado, / Espera el abono de sangre de batalla. / Lejos, en el arbolado canto del llano, / Un bruno enano vestido a la francesa / Despliega un catalejo antiguo. Observa / Cómo sus fuerzas van en desventaja. / Su miedo –temblor de tripas, sudor de hielo— / Le eriza el pelo. Sabe, aun antes de pelear, / Que nunca ha habido en la literatura / Quien por locura solvente solo un pleito. / Vomita crudo algún manjar inmerecido. / Suenan cornetas y los versos ya se aprestan / A seguir su general, quien, sonreído, no cree / Que quien lo sueña esté empeñado / En ver sangrar las letras. ´¿Será un pecado / Jugar tan ilusoriamente, a ajusticiar a quien / Ha fusilado, vesánico increador acomplejado, / Toda idea lejana a su mentor cifrado?´ / Sacude el seso el reclamo del soñado / Protagonista de esta poética batalla, / Y el alba, con sus luces matutinas / Al pigmeo afrancesado, lo salva...". "Salto di gioia!". ¡Qué rotunda contundente tunda! En 2014 dos distinguidos comentaristas de literatura con gustos discrepantes, José Rafael Lantigua y Luis Beiro, elogiaron calurosamente "Cartas de un Borrasho". 

Siguió "La Cura del Deseo" (Montalvo, S.D., 2015, 128 pp.), "tres libros ´sapiençales´ con las antiguas recetas del rito mesopotámico para la eficaz cura del deseo...", en que el prologuista Iñigo Montoya afirma que, a diferencia de científicos y brujos, "el poeta mezclará realidades, pensamientos y sentimientos para crear algo nuevo, mayor y más bello que la suma de sus partes, diciendo hasta sin decir". Báez Guerrero deslumbra con atrevimientos como el "Sucinto memorial de la destruición del amor", a cuyo único verso le bastan dos letras grandotas: "Yo". O versos en hebreo que se esfuman...O su "Arte poética" cuyo primer pareado de siete dice: "¿Es agua lo que brota de la nube / al cortarla el soplo de tu voz alada?". En su tercer libro de poesía, "Recuerdos de Afganistán" (Búho, S.D., 2021, 102 pp.), Báez Guerrero comienza con su formidable "Blan neg entranjé", título en creole, y cierra con otra composición aguda y mordaz, "Cada vez que pienso en Afganistán", cuya primera estrofa es: "Cuando me acuerdo de Afganistán / veo a Aníbal con turbante y barba / en un autobús lleno de mujeres / viejas y feas con pollos y cabras / igualito que un tap-tap de Haití / sólo que el olor no es el grajo / penetrante y agrio de esos negros / sino humo, coriandro, sudor árabe / y también un leve rastro de hachís". El libro incluye un soneto que Marcio Veloz Maggiolo (S.D. 1936-2021) dedicó a Báez Guerrero en 2018 respondiendo otro de éste, en un diálogo entre finos poetas. Tres párrafos no bastan para glosar una obra poética que quizás ha debido merecer mayor reconocimiento por sus pares. A diferencia suya, que no pertenece a ninguna, otros son bendecidos por sus respectivas escuelas, claques o capillas literarias. "Cartas...", "La Cura..." y "...Afganistán" merecen leerse y gozarse. Concurro con Mármol, Veloz Maggiolo, Lantigua y Beiro: es poesía excelente. "Che scoperta!".  

TEMAS -