Brasil: Cara o Cruz
La hegemonía parlamentaria del PL frente al reto reeleccionista de Lula

Brasil: Cara o Cruz
Uno de los giros más marcados en cuanto al alcance predictivo de las encuestas electorales se evidenció el domingo 4 de octubre de 2026 con los resultados de la 1ra ronda de votaciones del gigante del Sur, al producirse una remonta espectacular a favor del joven senador Flavio Bolsonaro (45), candidato presidencial del Partido Liberal (PL) e hijo del exmandatario Jair Bolsonaro -quien guarda prisión domiciliaria por alentar un golpe de Estado-, frente al actual presidente Lula da Silva (80), quien aspira a reelegirse para un 4to mandato.
Al estilo de los cruzados del menguante Socialismo del Siglo 21 en América Latina, "insaciables en el vaso" tal como rezaba la promoción de la burbujeante soda Enriquillo, el antiguo operario metalúrgico y dirigente sindical lleva un récord de 8 postulaciones presidenciales, con una frustrada por Ficha Limpia en 2018 cuando fuera condenado por lavado y corrupción en la Operación Lava Jato que lo obligó a cumplir 580 días encarcelado. Condena anulada en 2021 por la Corte Suprema.
Las encuestas de preferencias e intención de voto de cara al 4 de octubre pasado indicaban ventajas para el veterano líder del Partido de los Trabajadores (PT) que oscilaban entre 2 a 5 puntos porcentuales durante la campaña, promediando en la víspera de las votaciones 43.10% y 40.75% para cada uno. Produciéndose un viraje en las urnas al terminar Bolsonaro con 47% (56,104,503) y Lula con 45% (53,879,538), distribuyéndose el restante entre formaciones menores, siendo la candidatura del psiquiatra Augusto Cury la principal minoría con 3%.
Unos 158 millones electores hábiles, de los cuales sufragó un 79% en clara señal de interés decisorio de una población polarizada en el contexto de comicios muy competitivos, definieron el triunfo bolsonarista en 14 estados y el Distrito Federal y del PT en 12. De los 26 estados y un DF en que se divide esta república federativa que cuenta con legislaturas estaduales y 5,570 gobiernos municipales, distribuidos en sus 8.5 millones de km2 (3.6 millones km2 de selva amazónica clave para la biodiversidad y el clima global). Siendo Brasil la 3ra mayor extensión geográfica de América y 5ta mundial, con población de 213 millones, la 7ma mayor del planeta.
Cuando se llevan los resultados electorales al plano del Congreso Federal, el PL obtuvo 116 escaños en la Cámara Baja integrada por 513 miembros, frente a 67 del PT. Y 27 curules de 54 disputadas entre las 81 que forman el Senado que renovó 2 tercios de su matrícula, mientras el PT alcanzó 9. Asegurando una gobernanza más confortable de ganar Bolsonaro el balotaje del próximo domingo 25 de octubre.
Con una vigorosa y diversificada economía, Brasil es a escala global el 2do principal exportador de bienes agrícolas (soja, maíz, azúcar, café, tabaco, algodón, frutas), de hierro y productos de celulosa, el 5to de carne de res, cerdo, pollo y leche, y el 4to en calzado. Su industria destaca en aeronaves con Embraer como la 3ra tras Airbus y Boeing, automóviles, textiles, electrónicos, acero, papel y alcohol.
Su población exhibe, conforme al Censo 2022, una composición multiétnica caracterizada por pronunciados procesos históricos de cruces de pueblos originarios, colonos portugueses, inmigrantes europeos (italianos, españoles, alemanes, polacos), japoneses, chinos y del Medio Oriente (libaneses y sirios). Dividiéndolos así el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE): Pardos o mulatos 45%, blancos 43%, negros 10%, nativos 0.60 y asiáticos 0.42%. Clasificados 65% católicos y 22% protestantes. Pese al desarrollo económico que le ubica en un IDH alto, Brasil registra graves desigualdades sociales con un índice Gini que muestra que el 10% de mayores ingresos capta el 54% de la renta.
Pueblo caracterizado por su liderazgo en el fútbol que le ha proporcionado prestigio universal y 5 copas mundiales de la FIFA junto a la nombradía de sus jugadores desde el célebre O Rei Pelé hasta el afamado Ronaldo. Los brasileños han llevado su música fabulosa y sus contagiosos bailes por el mundo, concitando la atención a su colorido Carnaval, animado por las esmeradas escolas do samba y los concurridos sambódromos que se activan en las grandes urbes. Un culto dionisíaco a la belleza corporal y el sano deporte que se exhibe en sus acogedoras playas. Literatura espléndida, cine de calidad, aportes al avance tecnológico y la navegación aérea como el que realizara Santos Dumont, generan legítimo orgullo en su gente laboriosa y alegre.
En 2009 la FILSD fue dedicada a Brasil bajo la gestión imborrable de José Rafael Lantigua, con la asistencia de Nélida Piñón, expresidenta de la Academia Brasileña de las Letras, narradora multipremiada con el Príncipe de Asturias, Internacional Menéndez y Pelayo, y Juan Rulfo. Autora de La República de los sueños, Guía-Mapa de Gabriel Arcanjo, Aprendiz de Homero, quien ofreciera charla "La pasión por la palabra". Asimismo, acudió Frei Betto, pensador católico de la teología de la liberación y asesor de las comunidades eclesiales de base, quien dictó la conferencia "Creación literaria: experiencia y trascendencia".
Bajo los gobiernos petistas de Lula y Dilma Rousseff, apalancados por financiamiento del BNDES, las relaciones de negocios con República Dominicana alcanzaron altas cotas con la compra de aviones tucanos a Embraer y la contratación de obras de infraestructura por las constructoras Andrade Guterrez y Odebrecht, consorciada ésta en el proyecto de Punta Catalina. En el plano político los marqueteiros Joao Santana y Mónica Moura, ligados a Lula y a Odebrecht, brindaron asesoría al PLD, extraditados y condenados luego en Brasil en el caso Lava Jato. A raíz del escándalo internacional por el empleo de sobornos para obtener contratos a favor de Odebrecht, en el país, como en otros de la región que aplicaron múltiples condenas, se ventiló un expediente judicial que descargó a los imputados.
El primer debate
Familiarizado con los debates presidenciales sujetos a un sobrio formato, el primero celebrado entre Lula y Bolsonaro de cara al balotaje del próximo domingo 25 fue calificado como un duelo por el diario La Nación de Bs Aires. Antes que un escenario formal para que ambos candidatos expusieran sus propuestas de gobierno, lo que vi en cortes seleccionados me lució un cuadrilátero de lucha libre donde cada uno se movía desde un ángulo a otro, de atrás hacia adelante, en ocasiones dándole la espalda a las cámaras. Lanzándose fuertes acusaciones y descalificaciones apocalípticas, como si fueran patadas voladoras, acompañadas a ratos de gestos boxísticos a punto de manotearse. Mientras el viejo estadista amenazaba al joven senador con pagar en justicia tras perder la inmunidad parlamentaria a consecuencia de una eventual derrota electoral, éste le señalaba que "Brasil te va a jubilar" en la jornada dominical.
Lula, como si se tratara de aquel episodio de desplante de Peña Gómez ante un debate con Leonel en la campaña de 1996, bajo la premisa de que "águila no caza mosca", le recordaba a Bolsonaro que él se había enfrentado a Trump, a Xi Jin Ping y a otros líderes mundiales, acusando al senador con ser una suerte de "miliciano", en alusión a supuestos vínculos con bandas parapoliciales en Río de Janeiro. Ante la embestida petista, el candidato del Partido Liberal le preguntó al presidente porqué razón un 70% de los reclusos había votado por él en la 1ra ronda. Contestando éste que desearía el 100% de esos votos, incluyendo el de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien guarda prisión domiciliaria. "Tu padre sabe que soy mejor que tú" gritaba Lula.
En este rifirrafe de municiones verbales y en medio de la movilidad escénica que los acercaba físicamente en el ir y venir en el plató de los candidatos, en especial Lula, el senador le indicó que era mejor mantenerlo lejos porque su billetera podía ser robada, al tiempo que mostraba la palabra Corrupto escrita en la palma de su mano. "No traje billetera para que no puedas robármela", le espetaba irreverente Bolsonaro. Mientras el hasta ahora sobreviviente de dura piel clamaba: "Payaso, mentiroso, contumaz malandro". Antes que un debate presidencial al borde del precipicio, todo aquello semejaba una telenovela de poca monta, muy por debajo de la calidad que acreditara a las prestigiosas producciones brasileiras.
Mientras Bolsonaro atacaba por el costado del disparo del costo de la vida y la inseguridad ciudadana, alegatos de corrupción en el sistema de seguridad social "robándole a los viejitos sus pensiones" y gastos dispendiosos con fines electorales. Lula enfatizaba la afinidad del senador con las ideas económicas de la motosierra de Milei, que acabaría con el Estado de Bienestar y la inclusión social. El colérico economista argentino, cual, si fuera un influyente Trump del Cono Sur, ha estampado en su cuenta de X: "Espero que su último truco de campaña sucia no incluya robarse la elección. Zurdo ladrón". Calificando al presidente brasileño de "progresista machirulo".
Conforme a sondeos citados por el diario O Globo para medir quién ganó el debate, Bolsonaro habría obtenido 82 puntos frente a 79 de Lula. Aunque las encuestas realizadas recientemente han registrado una ligera recuperación del presidente reeleccionista, lanzado a un cara a cara que busca reanimar a simpatizantes que no concurrieron a las urnas confiados en la ventaja que le suponían, los numeritos siguen señalando al senador con un margen de 1.78 puntos porcentuales promedio de 6 reputadas encuestas levantadas entre el 15 y el 20 de octubre. Razón por la cual analistas refieran "un empate técnico", al indicar que dicho número se halla dentro del margen de error muestral de 2%.
El buen amigo y excelente experto Daniel Zovato plantea que Lula ha logrado reducir la tasa de rechazo, recuperar protagonismo en redes y reconectar con sectores vulnerables. Llama la atención en 4 variables decisivas: participación electoral y movilización de ambas campañas; competencia en las redes; rol de quienes votaron a los candidatos descartados; e impacto de las denuncias cruzadas ante el TSE.
De caer Lula, bajo el avance neoconservador que se extiende como tsunami electoral en la región, en términos geopolíticos representaría una ganancia neta para Trump al sumarse Brasil al Escudo de las Américas y una pérdida máxima para los BRICS ante un eventual retiro del gigante sudamericano. Adscrito además al enfoque estratégico del Sur Global.
Brasil vota "Cara o Cruz" el próximo domingo.

José del Castillo Pichardo