De buena tinta - Candado después que nos roban
Estudiar el impacto del TLC con Estados Unidos cuando estamos a punto de firmarlo, es innecesario
La iniciativa de los diputados para que se realice un estudio que determine el impacto del TLC es buena, pero inoportuna. ¿Qué sentido tiene averiguar el efecto de los vientos de un huracán cuando ya se está en medio de sus ráfagas?
Los autores de la idea debieran recordar la advertencia bíblica de no llorar ante la leche derramada. Si no se puede recoger, hay que hacer como dice el refrán: "a lo hecho, pecho".
Se supone que ese impacto se conoce, pues de otro modo no se explica que algunos sectores fueran contrarios a ese acuerdo, o que a nivel del Congreso Nacional se maniobrara para salvar de sus efectos a determinados núcleos de la producción nacional.
El asunto, además, se torna más innecesario desde que se calcula que su costo andaría por cerca de un millón de dólares, que al cambio de ahora serían treinta y dos millones de pesos, que es un dinero que no tiene la Cámara y tal vez ninguna agencia del Gobierno.
En todo caso, no se trataría más que de una expresión del temperamento dominicano, en que todo se deja para último o se pone candado después del robo. Si se negoció a mano pelada, ¿para qué usar guante ahora?
Los autores de la idea debieran recordar la advertencia bíblica de no llorar ante la leche derramada. Si no se puede recoger, hay que hacer como dice el refrán: "a lo hecho, pecho".
Se supone que ese impacto se conoce, pues de otro modo no se explica que algunos sectores fueran contrarios a ese acuerdo, o que a nivel del Congreso Nacional se maniobrara para salvar de sus efectos a determinados núcleos de la producción nacional.
El asunto, además, se torna más innecesario desde que se calcula que su costo andaría por cerca de un millón de dólares, que al cambio de ahora serían treinta y dos millones de pesos, que es un dinero que no tiene la Cámara y tal vez ninguna agencia del Gobierno.
En todo caso, no se trataría más que de una expresión del temperamento dominicano, en que todo se deja para último o se pone candado después del robo. Si se negoció a mano pelada, ¿para qué usar guante ahora?
Diario Libre
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