De buena tinta - El nuevo empréstito Hartmont
Ahora aparecen unos especuladores que ofrecen US$500 millones para el Banco Central
Todos los que han recibido clases de historia dominicana han oído hablar del empréstito Hartmont, que inició en 1869 la carrera de préstamos que se terminaron de pagar en 1947, luego de perder hasta la soberanía.
Bueno, ahora aparecen unos corredores de bolsa dispuestos a colocar US$500 millones de dólares para canjearlos por certificados del Banco Central, los últimos de los cuales se han vendido casi al 60% de interés.
No hay que ser economista para darse cuenta de este negocito, cuando se están echando las palomas, que podría hipotecar el crédito de la República quién sabe por cuántas generaciones.
"Pero venga acá, dijo uno que estaba esperando por horas una guagua de la Omsa, ¿y no le debemos ya a las once mil vírgenes?". "Sí, pero hace falta dinero para el desarrollo nacional", le respondió uno con gorra del PPH. "¿Pá’gatailo iguai que lo’bono?", preguntó un cibaeño con gorra colorada. "Deso no se ha vito ná", comentó.
Mientras se desarrollaba el diálogo, uno con cara de poeta desempleado, soltó esta perla: No, ombe, eso es un plan de los americanos para anexarnos. Cuando llegue la hora, no tendrán que poner un chele y se quedarán con todo". Fin de la cita.
Bueno, ahora aparecen unos corredores de bolsa dispuestos a colocar US$500 millones de dólares para canjearlos por certificados del Banco Central, los últimos de los cuales se han vendido casi al 60% de interés.
No hay que ser economista para darse cuenta de este negocito, cuando se están echando las palomas, que podría hipotecar el crédito de la República quién sabe por cuántas generaciones.
"Pero venga acá, dijo uno que estaba esperando por horas una guagua de la Omsa, ¿y no le debemos ya a las once mil vírgenes?". "Sí, pero hace falta dinero para el desarrollo nacional", le respondió uno con gorra del PPH. "¿Pá’gatailo iguai que lo’bono?", preguntó un cibaeño con gorra colorada. "Deso no se ha vito ná", comentó.
Mientras se desarrollaba el diálogo, uno con cara de poeta desempleado, soltó esta perla: No, ombe, eso es un plan de los americanos para anexarnos. Cuando llegue la hora, no tendrán que poner un chele y se quedarán con todo". Fin de la cita.
Diario Libre
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