De buena tinta - Un obispo que no es morado
Mientras el Gobierno le dé más valor a un informe del FMI que a lo que piensa la gente, le irá mal
El pueblo está ahí, y siempre es el mismo. Unas veces es sumiso, creído y se deja llevar como una manada. Otras veces es levantisco, escéptico y opuesto hasta a lo que le conviene. Cuando no quiere entender, sus sentidos no atienden a nada.
El Che Guevara lo supo bien en Bolivia cuando intentó convencer a los indios de la justicia de su causa, y sólo encontró indiferencia. Las nociones de lucha de clases, lucha armada y redención social no alcanzaban su inteligencia.
El obispo de La Vega habló, y lo hizo como un PPH, pero dando razones que se corresponden con la percepción que tiene la población: La del Santo Cerro y la de todo el país. El Gobierno vive en su torre de marfil y considera que el dignatario de la Iglesia es un ignorante.
Lo dijo el secretario del PLD, y lo reiteró el presidente de la República: El FMI y el BID dicen lo contrario. Si la administración y su partido se confían en esos organismos y no en el pueblo, las elecciones de medio tiempo podrían darles una sorpresa.
Con los informes del FMI y del BID no se va a la pulpería, ni al colmado, ni al supermercado, pero de seguro que tampoco a las urnas a votar por unas autoridades que no sienten ni padecen los sufrimientos de la gente.
El Che Guevara lo supo bien en Bolivia cuando intentó convencer a los indios de la justicia de su causa, y sólo encontró indiferencia. Las nociones de lucha de clases, lucha armada y redención social no alcanzaban su inteligencia.
El obispo de La Vega habló, y lo hizo como un PPH, pero dando razones que se corresponden con la percepción que tiene la población: La del Santo Cerro y la de todo el país. El Gobierno vive en su torre de marfil y considera que el dignatario de la Iglesia es un ignorante.
Lo dijo el secretario del PLD, y lo reiteró el presidente de la República: El FMI y el BID dicen lo contrario. Si la administración y su partido se confían en esos organismos y no en el pueblo, las elecciones de medio tiempo podrían darles una sorpresa.
Con los informes del FMI y del BID no se va a la pulpería, ni al colmado, ni al supermercado, pero de seguro que tampoco a las urnas a votar por unas autoridades que no sienten ni padecen los sufrimientos de la gente.
Diario Libre
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