El cogollo eléctrico
El cobro de la luz es un mango en las alturas
Dice la vieja décima que hay quienes disfrutan del mango, pero prefieren el que está bajito, el que no obliga a treparse ni a sudar entre ramas altas. Porque subir implica riesgo, equilibrio y hasta algún que otro rasguño. Abajo, en cambio, todo es más cómodo.
Algo parecido ocurre con el sistema eléctrico. Reducir pérdidas de casi 40 %, enfrentar el fraude, modernizar redes y cobrar lo que se consume no es precisamente un mango bajito. Eso exige subir al árbol completo: limpiar la nómina de botellas, fortalecer la gestión, tomar decisiones que incomodan. No es tarea ligera ni popular.
Más sencillo resulta aplicar ajustes pequeños aquí y allá: un cargo adicional, una tasa nueva, un incremento gradual que no se siente de golpe pero que, sumado mes tras mes, va mordiendo el salario. Son movimientos discretos, menos arriesgados políticamente, más fáciles de ejecutar. Pero no lo llame reforma.
Don Martín Garata es un chivito jarto e´ jobo al lado de las EDE, que ni locos se meten con los intereses que evaden o simplemente se roban el costo de la energía eléctrica. Si el Gobierno busca dinero, que comience por cobrar la luz.