×
Versión Impresa
Día Jueves, 19 de Febrero de 2026 Edición 7251.
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Juegos
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Redes Sociales

Y sin embargo sigue cerrado

El estrecho de Ormuz como epicentro de una crisis económica global

La antigua historia bíblica de David frente al gigante filisteo suele leerse como una lección de fe, pero también puede entenderse como una advertencia política. Incluso las fuerzas que parecen invencibles tienen límites, y a veces la desproporción entre adversarios no garantiza el resultado.

La crisis en torno al estrecho de Ormuz vuelve a recordarlo. Ese paso marítimo, por donde circula una parte esencial del petróleo que mueve la economía mundial, se ha convertido otra vez en símbolo de una tensión que parece escapar a toda lógica. A pesar de los pesares, el estrecho sigue cerrado —o amenazado— y, con él, parecen cerrarse también las mentes de quienes participan en una confrontación que difícilmente tendrá vencedores finales.

Las guerras modernas rara vez producen triunfos claros. Dejan, más bien, territorios devastados, economías alteradas y una cadena de consecuencias que se extiende mucho más allá de los campos de batalla.

Países como el nuestro observan con inquietud. No participamos en el conflicto, pero tampoco estamos a salvo de sus efectos. Lo recuerdan el precio del petróleo, las tensiones en los mercados, la incertidumbre económica.

Seguimos expectantes. La historia enseña que ningún poder es absoluto. Pero cuando las guerras se desatan, las primeras derrotas suelen pertenecer a los que están lejos del frente.

TEMAS -

Periódico líder de República Dominicana centrado en las noticias generales y el periodismo innovador.