El jovial senador que no es de Marte
Las rutas no son propiedad perpetua
El senador Antonio Marte vuelve a escena con su estilo de siempre, una mezcla de desparpajo y dramatismo que a ratos provoca risa y, en otros, inquietud. Esta vez, la denuncia gira en torno a un supuesto intento de arrebatar rutas interurbanas hacia el Este. Pero detrás del ruido, lo que se asoma es una defensa cerrada de espacios que algunos consideran propios. El senador no cree en la competencia.
El argumento de los "derechos adquiridos" suena bien, hasta que se le pone al lado la Ley 63-17, que dice exactamente lo contrario: el transporte no es un feudo, sino un servicio público regulado por el Estado. Esa ley promueve la libre competencia, desaconseja posiciones dominantes y deja claro que las rutas no son propiedad perpetua de nadie, sino permisos sujetos al interés general.
Por eso, abrir rutas no debería escandalizar. Más operadores pueden traducirse en mejores precios, mayor frecuencia y mejor servicio. El punto es vigilar que quien entre brinde seguridad, confiabilidad y tarifas razonables, no cerrar el mercado.
Defender exclusividades bajo el disfraz de derecho no protege al pasajero. Lo limita. También en rutas de buses, como en casi todo, la competencia bien regulada no es el problema sino parte de la solución.
