×
Versión Impresa
Día Jueves, 19 de Febrero de 2026 Edición 7251.
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Redes Sociales

Las bolas y los strikes tienen otro árbitro

Cuando el algoritmo corrige el error pero no la conducta

La tecnología, puntual como un árbitro sin pestañas, ha irrumpido por fin en el béisbol. El sistema ABS es ese juez invisible que mide con precisión quirúrgica la zona de strike y promete corregir lo que durante décadas fue territorio de intuición, sesgo y, a veces, de abierta polémica. Llega tarde para algunos. Para otros, justo a tiempo.

En la memoria dominicana aún duele aquel lanzamiento mal cantado que torció el destino en el Clásico Mundial. Un strike inexistente que pesó más que cualquier error en el terreno. En el béisbol, como en la vida, hay fallos que no admiten repetición ni apelación. De haber existido esta tecnología, quizás la historia sería otra.

Conviene no engañarse: la máquina corrige al árbitro, no al pelotero. No evita el swing a destiempo, ni el fildeo torpe, ni la distracción imperdonable. Tampoco corrige decisiones fuera del diamante, esas que terminan siendo más costosas que cualquier conteo mal cantado. La precisión tecnológica no alcanza la conducta humana.

Ahí está el contraste. Mientras el juego se afina con algoritmos, algunos protagonistas siguen fallando donde más importa: en la responsabilidad.  La pregunta queda flotando, incómoda: ¿de qué sirve eliminar el error arbitral si persiste, intacto, el error propio? Wander Franco lo entiende.

TEMAS -

Periódico líder de República Dominicana centrado en las noticias generales y el periodismo innovador.