Basura que regresa
Los desechos agravan inundaciones urbanas
Cada vez que llueve con intensidad, las imágenes se repiten: ríos, cañadas y canales convertidos en enormes vertederos improvisados. Esta semana ocurrió en Santiago, donde brigadas tuvieron que extraer toneladas de basura acumuladas en el canal Monsieur Bogaert para evitar inundaciones. El problema no es nuevo, pero sí cada vez más peligroso.
Durante años, la población ha convertido cañadas y espacios públicos en destinos fáciles para fundas, botellas, electrodomésticos y todo tipo de desperdicios. Luego, cuando el agua reclama su cauce, la basura vuelve como amenaza: calles anegadas, comunidades afectadas y contaminación descontrolada.
Pero tampoco toda la responsabilidad puede recaer sobre la población. Las autoridades deben fortalecer la frecuencia de recogida, ampliar la educación ambiental y aplicar sanciones reales contra quienes lanzan residuos en espacios prohibidos. La prevención sigue siendo más barata y humana que enfrentar desastres.
Lo ocurrido en Santiago debe servir de advertencia nacional. El cambio climático intensifica las lluvias y aumenta la vulnerabilidad urbana. Seguir tratando los ríos y canales como vertederos es condenar a las ciudades a vivir bajo el riesgo permanente del colapso y las inundaciones.
