¿Qué está pasando con los hombres?
Violencia machista sigue desangrando familias
Mayo vuelve a teñirse de sangre. Apenas transcurridas dos semanas del mes, por lo menos seis mujeres han sido asesinadas por parejas o exparejas en distintos puntos del país. La más reciente, Indhira Carolina Beltré, de 33 años, murió a manos de quien alguna vez dijo quererla. Días antes, el feminicidio de Esmeralda había estremecido a otra familia dominicana. Y así, una tras otra, las historias se acumulan hasta parecer rutina, como si el país comenzara peligrosamente a acostumbrarse al horror.
Pero no, esto no puede normalizarse. Hay una pregunta urgente que República Dominicana debe hacerse con honestidad: ¿qué está pasando en nuestras familias y, sobre todo, con nuestros hombres? Porque detrás de cada feminicidio hay señales previas, patrones de control, violencia aprendida, incapacidad para manejar el rechazo y una cultura que todavía confunde amor con posesión.
Resulta inquietante que muchos agresores no acepten una separación sin convertirla en sentencia de muerte. Algo profundo se está fracturando en la convivencia social. Y mientras las estadísticas crecen, también crece la sensación de que estamos llegando demasiado tarde a casi todas las tragedias.
