¿Qué nos está pasando?
La sociedad salta entre hechos violentos
La violencia de los últimos días obliga a preguntarnos: ¿en qué estado emocional anda una parte de la sociedad dominicana?
No se trata de diagnosticar a nadie desde una redacción ni de convertir cada tragedia en espectáculo. Pero cuando una mujer es asesinada en el entorno de un hospital, cuando una persona provoca una emergencia en el Metro porque se tira a los rieles o saca un cuchillo en la entrada; cuando una discusión por un parqueo termina a puñaladas o una riña de calle acaba a machetazos, ya no basta con hablar de "hechos aislados".
Las autoridades pueden exhibir estadísticas de reducción de homicidios, y esas cifras tienen valor. Pero la gente mide la seguridad de otra forma: por lo que ve, por lo que teme, por lo que siente cuando sale a la calle, entra a un hospital, toma el Metro o discute con un vecino.
El país parece estar acumulando demasiada rabia sin manejo, demasiados conflictos que saltan de la palabra al arma, demasiadas relaciones marcadas por control, celos, persecución y muerte.
La violencia social, como les gusta decir a las autoridades, se está tornando en un reto más difícil que la delictiva. Hace falta prevención, pero sobre todo diagnóstico.
