Vaivén con sello propio
Hoy, los diputados tendrán una nueva oportunidad
El Código Penal parece condenado a vivir en una reforma permanente. Cuando por fin se creyó que el país había cerrado uno de los capítulos legislativos más largos y accidentados de su historia, el propio Congreso volvió a abrir el libro antes de que la tinta terminara de secarse.
La Cámara de Diputados aprobó este sábado, en primera lectura, más de una veintena de modificaciones y dejó la segunda discusión para este lunes, en una carrera contra el reloj para corregir lo que hace apenas días se presentó como una obra concluida.
No deja de ser paradójico. Durante años se argumentó que el país necesitaba un nuevo Código Penal porque el anterior había envejecido. Ahora, el nuevo estrena con cirugía mayor antes de entrar plenamente en vigor. El remedio también necesitó receta.
Lo positivo es que el Congreso haya admitido que una ley puede perfeccionarse cuando surgen vacíos o errores. Lo preocupante es que ese reconocimiento llegue tan pronto, dejando la impresión de que el afán por cumplir plazos pesó más que el rigor legislativo.
Este lunes los diputados tendrán una nueva oportunidad. Más que aprobar otro paquete de cambios, deberán convencer al país de que esta vez el Código, por fin, dejará de escribir su historia a punta de remiendos.
