Una "boca de lobo" llamada Km. 9
El sistema de iluminación instalado como parte de la modernización del distribuidor vial ya no funciona plenamente
En el argot dominicano, una "boca de lobo" no es una cueva, ni una referencia zoológica, es una metáfora que describe un lugar tan oscuro y potencialmente peligroso, que hasta los hoyos parecen esconderse por prudencia. Y eso es exactamente en lo que se ha convertido el kilómetro 9 de la autopista Duarte.
Hace menos de un año, las autoridades inauguraron allí un circuito de luces LED, como parte de la modernización de uno de los puntos viales más transitados del Gran Santo Domingo. Por poco tiempo fue pura felicidad, una iluminación potente que alcanzaba las áreas verdes, el túnel debajo del puente, el puente por encima... Las calles aledañas... Una suerte de luz omnipresente.
Hoy ocurre lo contrario. Desde que los conductores entran al kilómetro 9, hasta que logran salir, deben avanzar prácticamente a oscuras, entre desvíos, vehículos pesados, motocicletas, peatones y una infraestructura que exige máxima visibilidad.
Actualmente, el kilómetro 9 es una vía compleja para circular. Por los cierres que se han creado, los desvíos, la expansión de la Línea 2 del Metro, el nuevo teleférico y la cantidad de personas que circulan y trabajan en ese centro urbano, se ha convertido el distribuidor vial.
