Adiós a antiguos emprendimientos
Las apuestas desplazan tradición y paisaje
Los paisajes rurales dominicanos en la Línea Noroeste como en tantos otros también desaparecen en pequeñas dosis. No hace falta que caiga un bosque entero o que una urbanización sustituya los antiguos caminos para advertirlo.
Donde antes encontrábamos un puesto de dulces cubierto de yagua, con frascos de coco, guayaba, naranja o leche preparados por manos que heredaron recetas familiares, hoy proliferan bancas de apuestas. Parece un cambio menor, pero detrás queda una forma de producir, vender y relacionarse con lo que daba la tierra.
Aquellos puestos eran economía familiar, tradición y paisaje. Las bancas representan otra manera de ocupar el espacio: consumo rápido, apuestas y entretenimiento efímero.
La comparación debería preocuparnos. Si dejamos desaparecer sin resistencia esos pequeños símbolos, mañana podría ocurrir con espacios mayores. Los bosques que hoy admiramos también pueden terminar sacrificados ante otros intereses.
No se trata de idealizar el pasado ni de rechazar el desarrollo. Se trata de decidir qué queremos conservar mientras avanzamos.
