Las suntuosas memorias del Intrant
Milton Morrison se despide con caché
Las Memorias Institucionales 2024-2026 del Intrant, presentadas con toda pompa, debieron ser una donación.
No hay otra explicación caritativa para esos ejemplares impresos a todo color, en papel satinado y con una cuidada cubierta, justo cuando el Gobierno lleva casi dos años promoviendo que las memorias institucionales sean digitales.
En septiembre de 2024, el Palacio Nacional anunció expresamente la prohibición de imprimirlas como una propuesta de reestructuración y racionalización de la administración pública. Posteriormente, meses después, el presidente dispuso que las publicaciones autorizadas debían limitarse a la cantidad estrictamente necesaria y prescindir de materiales suntuosos. También prohibió las impresiones destinadas a rendiciones de cuentas.
Así que esos libros tan lustrosos debieron llegar gratis.
Porque, si fueron pagados con recursos públicos, al Intrant le corresponde explicar quién los imprimió, cuántos ejemplares produjo, mediante cuál contrato y cuánto costaron. Toda vez que en los registros públicos no aparece un proceso identificado expresamente con la impresión de esas memorias 2024-2026.
