Prevenir antes de lamentar
Los peligrosos derrumbes en la carretera entre Jarabacoa y La Vega exigen soluciones
Los derrumbes no siempre avisan, pero hay lugares donde el peligro lleva tiempo dando señales. La carretera que comunica a Jarabacoa con La Vega es uno de ellos.
Diario Libre lo ha documentado: los deslizamientos de tierra se registran de manera recurrente en distintos tramos de esa vía y la situación mantiene en alerta a quienes la utilizan.
El ocurrido recientemente vuelve a poner delante de las autoridades una realidad que no debería tratarse como una sorpresa. Las lluvias son inevitables, pero en carreteras rodeadas de laderas existen soluciones de ingeniería para reducir los riesgos: mallas de protección, sistemas de estabilización de taludes, anclajes, muros de contención, drenajes adecuados y otras intervenciones que permiten controlar terrenos vulnerables y disminuir la posibilidad de que rocas y tierra terminen sobre el pavimento.
Naturalmente, cada punto requiere estudios técnicos para determinar cuál solución corresponde. Pero precisamente para eso están los especialistas y las instituciones responsables de conservar y proteger la infraestructura vial.
Lo que no resulta aceptable es acostumbrarse a retirar los escombros después de cada derrumbe, reabrir la carretera y esperar tranquilamente el próximo desmoronamiento y sus riesgos.
