Mercurio y Esculapio en la emergencia clínica
Entre el seguro y la vocación de salvar vidas
Mercurio parece haberle ganado la batalla a Esculapio. El dios del comercio se pasea con demasiada frecuencia por hospitales y clínicas, mientras el de la medicina espera turno. Ante una urgencia, no siempre la primera pregunta es dónde duele, qué ocurrió o qué tan grave es el quebranto. Antes aparecen el seguro, la tarjeta, la garantía y las credenciales financieras que aseguren el pago. La salud puede esperar. La caja, no.
Por eso merece contarse lo que ocurrió este domingo a alguien de este medio en la emergencia del Centro Médico Real. Llegó con un quebranto que requería atención y se encontró con algo que, por elemental, comienza a parecer extraordinario. Lo atendieron con presteza, empatía y humanidad.
Las primeras preguntas fueron las que debían ser: qué le ocurría, cuáles eran los síntomas, cómo se sentía. La respuesta médica comenzó de inmediato. Solo después, cuando el paciente estaba siendo atendido, llegaron las inevitables preguntas administrativas sobre seguro y medios de pago.
Nadie pretende que una institución médica ignore sus costos ni renuncie a cobrar por sus servicios. También los hospitales tienen nóminas, equipos y facturas. La diferencia está en el orden de las prioridades.
En el Centro Médico Real, al menos en esta experiencia, Esculapio entró primero a la emergencia. Mercurio tuvo que esperar.
