A Duquesa también llegan las excretas
La contaminación amenaza nuestro subsuelo
Descargamos los inodoros para despedirnos de los desechos de nuestros cuerpos. Para olvidarnos de los despojos que producimos. O eso pensamos.
De vez en cuando, los pozos sépticos de las residencias que nos guarecen deben limpiarse para dejar espacio a más excrementos. Pagamos a un proveedor por ese servicio, pero quizás nunca le preguntamos adónde llevará las expulsiones humanas de quienes viven en la casa o el edificio. Total, la materia fecal tiene tan poco valor que hacia ella mandamos a todos los impertinentes.
Sin embargo, muchos de esos residuos humanos terminan en el mismo lugar que aquel zapato viejo que echamos al zafacón o la bolsa colorida que envolvió un regalo de cumpleaños: Duquesa.
Es posible que el proveedor que se llevó nuestros excrementos sea uno de los que a diario extienden una larga manguera para descargar, a orillas de una carretera del vertedero, las heces extraídas de nuestras viviendas.
¿Que si eso contamina aún más? Sí. ¿Que si llega al subsuelo, por donde circula el agua que extraen las bombas sumergibles para llenar nuestras cisternas? Sí. ¿Que si se hace algo para evitar ese mal manejo de las deyecciones humanas? Entendemos que no.
En Diario Libre seguimos esperando que Medio Ambiente nos explique qué hace para evitar que las excretas de todos terminen a la intemperie.
