La tarea pendiente del 4 %
También se quemó la promesa de muestra PISA
PISA vuelve a colocar sobre la mesa preguntas que República Dominicana no debería esquivar después de más de una década destinando el 4 % del PIB a la educación preuniversitaria.
Los datos publicados dicen mucho. Los estudiantes dominicanos usan dispositivos digitales en la escuela 1.3 horas diarias para aprender y 1.8 para entretenerse. Quienes reportaron distracciones digitales obtuvieron, en promedio, 27 puntos menos en Ciencias.
Las hemerotecas también están disponibles para comparar dónde estábamos antes del 4 % y cuánto hemos avanzado desde entonces.
Revisar, recular y recalcular son verbos pertinentes cuando los resultados obligan. Echar culpas no basta, porque los estudiantes no tienen por qué pagar decisiones improductivas ni políticas que necesitan correcciones.
El 4 % permitió disponer de más recursos, pero gastar más nunca fue el objetivo final. El verdadero compromiso era aprender más y mejor.
PISA vuelve a recordarlo. La cuestión sigue siendo la misma: qué hacer, cómo hacerlo y, sobre todo, cómo medir lo conseguido. Conviene recordar la discordia política que provocó entonces alcanzar el 4 %. Ahora toca preguntarse si aquella promesa se cumplió.
