Jóvenes atrapados en espiral de violencia
Tres historias en pocas horas revelan el avance de la violencia entre jóvenes
Tres historias ocurridas o conocidas en apenas unas horas deberían encender las alarmas. Cambian los escenarios y las circunstancias, pero tienen un inquietante denominador común: jóvenes atrapados en episodios de una violencia que parece ganar terreno.
En Boca Chica, un tiroteo que la Policía vincula a rencillas personales, dejó dos muertos y cinco heridos. Entre los fallecidos está Jonathan Villanueva, de 26 años, y el freestyler Diddy Glow, de 31. En Serrallés, un joven de 23 años fue perseguido por un motorista hasta el edificio donde reside y recibió múltiples cuchilladas. Sobrevivió y permanece estable. Las autoridades buscan al agresor.
Y en Los Praditos, Enmanuel Contreras Medina murió tras ser hospitalizado por los golpes recibidos con un bate. Otro joven está señalado por el crimen, originado, según el expediente, en una confusa transacción por la venta de un celular.
Tres casos distintos, pero una misma pregunta: ¿qué está pasando con nuestros jóvenes? Preocupa la facilidad con que una diferencia, un encuentro fortuito o una transacción pueden desembocar en sangre. No basta con perseguir a los responsables. Hay que preguntarse cuándo la violencia comenzó a convertirse en una respuesta tan cercana y disponible para una generación que debería estar construyendo proyectos de vida, no protagonizando expedientes policiales, hospitalarios y funerales.
