En campaña, aunque no lo digan
Cuando las aspiraciones de los políticos desplazan las necesidades ciudadanas
Faltan casi dos años para las elecciones de 2028, pero la política dominicana parece haber entrado en una campaña interminable. Los aspirantes se mueven, los equipos se organizan, las encuestas circulan y las reuniones partidarias tienen cada vez más aroma electoral.
En el PRM, la sucesión presidencial anima las aspiraciones. En el PLD, la competencia interna ocupa buena parte de la agenda, mientras la Fuerza del Pueblo también mira hacia la próxima contienda.
Nada de malo tiene que los dirigentes aspiren. El problema comienza cuando la carrera por el poder amenaza con desplazar las responsabilidades del presente.
Mientras los políticos calculan sus posibilidades para 2028, los ciudadanos siguen esperando respuestas a problemas que no admiten calendarios electorales: apagones, inseguridad, hospitales deficientes, calles deterioradas y servicios públicos insuficientes.
La democracia necesita partidos activos, pero también dirigentes concentrados en cumplir las funciones que les corresponden, especialmente cuando administran recursos públicos.
Lo curioso es que todavía falta mucho para votar y algunos parecen vivir ya en vísperas de las urnas.
Bien es sabido que, cuando los partidos concentran sus esfuerzos en las próximas elecciones, corren el riesgo de olvidar que la política debe servir a los ciudadanos y no únicamente a las aspiraciones de sus dirigentes.
