Hasta la muerte quiere negociar en Haití
El temido líder jefe de 400 Mawozo pide paz ante el temor a la llegada de tropas salvadoreñas
Wilson Joseph, alias Lanmò San Jou, que en criollo haitiano significa "la muerte sin día", quiere hablar de paz. ¡Vaya conversión! El temido jefe de 400 Mawozo, una de las bandas más sanguinarias de Haití, descubre repentinamente las virtudes del diálogo.
No ha encontrado el camino de Damasco, pero comienza a vislumbrar otro destino, bastante menos celestial. Pretende posar de estadista, como si los secuestros, asesinatos, violaciones y demás atrocidades que Naciones Unidas atribuye a su organización pudieran borrarse con una carta al secretario general del organismo.
Pero Wilson no se ha vuelto pacifista, sino que cambió su percepción del peligro. La llegada de más de dos mil salvadoreños le genera una angustia inquietante: Nayib Bukele no ha construido su reputación negociando con las maras.
Esa perspectiva resulta menos atractiva para quienes han convertido el secuestro y el asesinato en formas de gobierno.
Lanmò San Jou habla ahora de paz y desdice de su nombre que rima con el horror que ha llevado el sujeto a la población haitiana pobre. Debería hablar de rendición auténtica, acompañada de desarme y sometimiento a la justicia. Porque una cosa es buscar la paz y otra, muy distinta, buscar impunidad. Los haitianos deben haber aprendido muy bien la diferencia.
