Al fin, se negoció en la Cámara...
Aunque fuese una tormenta en Botello...
Hubo quienes resintieron que la sesión de la cámara de Diputados del pasado jueves fuera de tanda extendida, aun cuando solo se conoció un punto.
En una democracia circular como la dominicana, cada cabeza es un mundo, y este gira distinto en cada ocasión, y no en el mejor sentido.
La ocurrencia sin embargo fue admirable y ejercicio libre de los sectores involucrados, Gobierno y oposición, pues cada cual llenó su cometido. Con decir que hubo que negociar y el organismo reivindicó su soberanía. El Ejecutivo solicitó y el Congreso aprobó, con lo cual la cuarentena se amplió.
El Gobierno quería 25 días y la cámara le dio 15, del mismo modo que 25 la primera vez y 17 la segunda y la tercera, y posiblemente 10 en la quinta. Si fuere necesario.
Lo importante es que se mantiene la cuarentena y las instituciones funcionan, y se contraponen, pero no se obstaculizan. El Gobierno sigue siendo gobierno, y la oposición, oposición, como si la doctrina de Montesquieu fuera mueble perfecto, según manual de Ikea.
Los alborotos son efectos especiales necesarios en las películas, y más si los reformistas no tienen genio sino tormenta en su Botello.
