Alimentar la hoguera con leños nuevos
Procesos se hacen desear y la frustración asoma
La impresión es que al ministerio público independiente lo cargaron tanto, que se le hace difícil adelantar en el camino.
No es caballito valiente que lleva la carga y no la siente, sino todo lo contrario. Los procesos se dan a desear y la frustración asoma.
Pueblo de desesperados no espera que la mesa esté puesta y la comida servida, sino que quiere meter la cuchara y probar.
Además, la sensación pasa rápida.
Las autoridades deben ensayar un truco que siempre aprovecha: alimentar la hoguera con leños nuevos. O cambiar el sombrero, o el conejo, o la chistera.
Colocar en la palestra, sobre la mesa, encima de la tarima otro caso, y otro más, que espectáculo repetido no rinde en taquilla. Sería una manera de mantener por lo menos el clima.
El cuñado anda de brinco y espanto, y es indudable que le tienen el agua puesta, aunque se desconoce la temperatura. Ahora viene de refuerzo Argenis, y si difícil fue traerlo, más que cante. En estos tiempos de calamidad, hasta los niños cantores de Viena desafinan.
No obstante, y sin duda, moverá la coctelera, y la OMSA como entretención, bien se merece otra ruta como la de la Núñez.