Almas que salvar. Iglesias en campaña
Hasta han hecho firmar documentos...
Las iglesias y los templos estuvieron cerrados, pero la fe se mantuvo intacta y la majestad de católicos y protestantes sin menoscabo.
Si el reinado de las religiones es tan largo es porque como obras de hombres iluminados por la divinidad saben acomodarse a los tiempos.
Fundamentalistas hasta entre sus propios oficiantes y profesantes. Lutero, Calvino y demás reformadores fueron almas descarriadas, pero con audiencia en los cielos.
Ahora se da un fenómeno que resulta interesante, por lo menos en el país. Los curas y los pastores andan de la mano luchando y defendiendo el monopolio de la verdad.
Y lo hacen de manera ruidosa y militante. Si los fieles no van a la iglesia ni asisten al templo, la iglesia y el templo salen a la calle y se involucran en los procesos, en el debate público, pues como el diablo no duerme, Dios debe permanecer despierto. “Pedro, ¿me amas? Apacienta mis ovejas”.
Si el candidato se vio obligado a cambiar de agenda, a firmar un documento que se hizo público, porque su situación era fea y no solo para la foto.
La confesión provee arrepentimiento y con más maíz, azúcar, leche y canela mejora el majarete.