¡Cancelen ese viaje en vano!
Al error del encuentro no debe sumarse otro...
Que de buenas intenciones está asfaltado el camino al infierno, acaba de comprobarse con la reunión de los presidentes dominicano y haitiano en Barahona.
En principio era bueno que se juntaran y discutieran lo que fuera menester, pero observando la reacción a posteriori, el encuentro fue un salto al vacío.
Las relaciones quedan en el aire desde el momento que altos cargos haitianos hablan como si no se hubiera producido un acercamiento.
Y con Montalvo de por medio, la percepción se torna más amarga, pues las conversaciones y los comunicados anteriores fueron obra del ministro de la Presidencia y no del canciller.
La veda se mantiene, y se reitera a manera de provocación, y no sólo lo hace el gobierno, a través de voces autorizadas, sino el empresariado haitiano que lo demandó.
En esas condiciones, el Presidente debe pensar dos veces la programada reunión de trabajo en Puerto Príncipe, pues no hay humor ni ánimo de concertación.
Queriendo lo bueno, podría encontrarse con lo malo, como sería el bochorno de grupos de haitianos que protesten su presencia.
La experiencia de Leonel fue única, y Danilo no tiene por qué repetirla.
Diario Libre
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