El anuncio es bueno, la realidad, otra

Está bien lo de las becas pero y los empleos...

El benemérito de Educación Superior debutó con sentido de clase, imponiendo más rigor u otro orden en el reparto de becas; las apreciadas becas en el exterior, pues no hay profesional que valga si no incluye postgrado.

Lo primero será tener fiador de manera que exista seguridad de que graduado volverá al país. Si no regresa, el garantista reembolsará la suma.

Lo segundo es que no se otorgarán a hijos de funcionarios ni de empresarios, pues estos pueden costear la educación de los suyos.

El punto es importante: podría aparecer alguien que proteste la medida y acuse al ministro de discriminación. Una discriminación buena.

Aunque hay un aspecto a considerar. Conviene ver el bosque antes que el árbol se seque y determinar qué hacer con los hijos de los funcionarios.

No solo de becas viven, sino también de empleos bien remunerados. Se criticaron ambas situaciones en el pasado régimen, pero se incurre en la segunda en el nuevo gobierno.

También los riquitos se lo cogen todo, y hay casas a las que están entrando varios sueldos, y la falta de equidad hace ola y ahoga la esperanza de los descamisados.

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