El campo tiene muchos padrinos...
Aunque algunos solo sean de boca...
En un hipódromo imaginario se lleva a cabo una carrera política en la que todos apuestan a un solo ganador. La pandemia es el caballo, los votantes el photo finish.
El coronavirus lleva delantera y no es fácil alcanzarlo, pero con elecciones en julio, el candidato o partido que no avance -por dentro o fuera de la raya- quedará como simple espectador. Fuera de competencia.
El Gobierno pone empeño y sin duda cuenta con recursos extraordinarios. El CCCI es un juguete de niño rico, toda una maravilla.
La oposición, sin embargo, no se queda atrás, y si no cuenta con fondos, aplica trucos que espera le reditúen políticamente, como aconsejar, sugerir, recomendar o simplemente reclamar a las autoridades que hagan esto o aquello a favor de los sectores tales o cuales.
Últimamente es la protección de los productores nacionales mediante la compra de sus rubros. La demanda no la hace un partido o candidato, sino todos. Y al mismo tiempo.
El campo no puede quejarse. Aunque todavía no se bautiza, tiene padrinos de sobra, y con agua bendita, creándose una situación interesante.
El mandado va por cuenta del delivery y la diligencia igual que un pago.
