El Gobierno hizo un alto al fuego...

A Marchena se le zafó un tiro, pero fue todo

Cuentan que José Ramón, el Peralta de Palacio, no bien llegó de Cap Cana, donde pasó la Semana Santa, tomó un avión para un viaje largo.

Que Marco Polo lo acompañe.

No se sabe si en su paso por Nueva York o en un bosque de la China encontró tiempo y tuiteó un mensaje de conciliación.

Conciliación no es lo mismo que reconciliación, pero a la reconciliación no se llega si no es por vía de conciliación. Aunque no otra cosa puede pensarse de Medina vivo de risa con el obispo Ángeles.

En todo caso se supone que José Ramón puso espoletas a las granadas que tenían en la boca los leones que flanquean las escalinatas del Palacio. Al menos Marchena volvió a sus labores. Reapareció en escena tuiteando el mensaje del presidente con motivo del 24 de abril.

¿Se acabó el evento?, preguntó una vecina a otra que muy disimulada le hacía seña a la orilla de la empalizada. La verdad no sé qué le respondió, falta todo un año para otra Semana Santa y no siempre hay siete palabras dispuestas para un sermón.

También la resurrección tiene su significado, y si Marchena no lo entiende, el capellán de la Policía se lo puede explicar. Bastaría con ir a la iglesia.

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