El juego de la silla del COVID-19

La oposición propone y el Gobierno...

Desde el primer momento la oposición debió poner a servicio del Gobierno sus especialistas en el área de salud. Lo que abunda no daña, dijo alguien, aunque tal vez ese gesto tan noble no fuera necesario en razón de que los tales formaban parte del personal del ministerio e integrado de por sí a los operativos.

Ahora se habla de la enfermedad como una causa nacional y de acciones de conjunto como la manera más apropiada de superar la situación. Sería consigna “El pueblo unido jamás será vencido”, y pueblo unido sería Gobierno y oposición de la mano, olvidando diferencias y rencores.

Nunca es tarde si la dicha es buena y eso es lo que faltaría determinar: si la dicha es buena, pues de sanas intenciones están asfaltados los caminos del infierno.

Y la campaña está por el medio.

La oposición propone, el Gobierno pudo convocar, pero en todo caso cada cual jugaría su carta y no la que está sobre la mesa, sino la que lleva en la manga.

El Coronavirus da riesgo por todas partes y siempre más virus que corona. El albur del Gobierno no es fácil, quedarse fuera tampoco es opción para sus oponentes.

La canción reclama: ¡Contamíname!

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