El mal comío piensa y vota
Llueven las críticas en la calle contra el Presupuesto
Un Presupuesto de tantos millones como el del 2016, es una sábana que arropa el cuerpo entero, y sin tener que encoger las piernas que sean muy largas.
Da para pizza, refresco, y un postrecito ocasional.
Una pieza propia de un año de elecciones, podría pensarse, de clara vocación reeleccionista. Que la campaña no será de promesas, sino de realizaciones.
Ahí está el detalle, diría Cantinflas.
Nada de aumento de sueldos. Ni para civiles que votan, ni para guardias y policías que no. Se va a invertir en la gente, pero ahora en salud, como antes en educación.
Al gobierno se le olvida que no sólo de educación y salud vive la gente, aun cuando necesita salud y educación. Que en el presupuesto de cada cual hay un renglón llamado supermercado, que rompe los bolsillos a cualquiera.
Que los sueldos no alcanzan, y no alcanzan porque los precios se encaraman en las nubes, y no bajan ni con oraciones a la Virgen de Las Mercedes.
La reelección no debió ser tan cicatera, pues si no da el buen ejemplo ¿cómo esperar que el sector privado se contagie e imite?
Contrario a lo que se cree, el mal comío sí piensa y discierne, y sobre todo, vota.
Diario Libre
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