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Historia dominicana
Historia dominicana

Emilio Cordero Michel, a un mes de su partida

Con el fallecimiento de Emilio Cordero Michel el pasado 24 de noviembre, la comunidad académica dominicana perdió a uno de sus más ilustres hombres en la defensa de los valores democráticos, y en el estudio crítico de la historia dominicana.

No escatimó esfuerzos en pro de demostrar la realidad de los hechos y de la ciencia, y en ese mismo sentido formó y orientó a jóvenes, profesionales e interesados en incursionar a una de las aristas más importantes de la sociedad, el rescate de su memoria histórica.

Cuando la patria lo requirió, Cordero Michel no solamente la defendió con la pluma y la verdad, sino con el fusil, con actitud valiente en la defensa de la soberanía y los intereses nacionales. Su firme voluntad y decisión lo convirtieron en un hijo fiel a los más altos ideales de la patria.

En esta sociedad dominicana, lacerada por la transformación de valores morales y éticos, la figura de Cordero Michel deja un profundo vacío. Al comparar su personalidad, me contextualizo en la época griega, cuando Diógenes de Corinto buscaba un hombre honesto, a pleno mediodía por las calles de Atenas y con una lámpara en las manos. Emilio fue eso, un modelo como el que esperaba encontrar el filósofo de la Atenas en la antigüedad, un hombre con la fe en el saber, con las manos en la verdad quemante y con la honestidad como horizonte.

Por su discurso vital, cualidades y vocación magisterial, perteneció no solo a la Academia Dominicana de la Historia (ADH), que exitosamente presidió en el período del 2007 al 2010, sino que también, a varias universidades, donde además de dignificar la cátedra, dejó sus huellas y amor por la historia, muy especialmente en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Su temperamento, caracterizado por el dinamismo y seriedad que siempre puso en las tareas emprendidas, su forma directa de afrontar los problemas académicos y su posición de rechazo a lo que no llevara la marca del trabajo serio y bien estructurado, fueron parte de su estilo singular.

Pese a que fue una persona de una generación anterior al desarrollo tecnológico de estos tiempos, fue un ser humano que valoró la importancia de los recursos tecnológicos, pues apoyó toda iniciativa desde la academia, para que el público en general pudiera tener acceso a importantes informaciones y publicaciones, como a la revista Clío, de la que se ocupó en rescatar y en que tuviera publicaciones periódicas como órgano central de esa honorable entidad.

En su producción como investigador, Emilio Cordero Michel publicó varios trabajos que hoy nos lega para que podamos continuar en el camino del estudio de nuestro pensamiento político, social y económico, el que defendió con gran espíritu crítico, rigurosidad metodológica y académica.

Siempre será un maestro preclaro de la historia democrática de la República Dominicana, y, aunque físicamente no esté entre los que supimos apreciar y valorar su capacidad, su sólida formación y probidad, sus obras nos seguirán enseñando como un faro toda la vida. ¡Que brille para él la luz eterna y descanse en paz!

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