Encuestas para el ego político...

Los que no pueden, que aguanten...

Un precandidato sin encuesta no es menos precandidato, y no debe quejarse ni protestar (callado) de que las mediciones ajenas favorezcan a uno o dos aspirantes. Nada de misterio, tampoco de trampa. Solo que en estos tiempos no puede hacerse un pantalón largo sin bolsillo. No puede salirse a buscar votos en inopia.

Alguien dijo que una encuesta no es un pronóstico, sino un diagnóstico, y aunque en estos días se usa como pronóstico, nadie podrá curarse si no tiene un diagnóstico.

Saberse el camino ayuda, pero llevar una brújula ayuda más, pues evita equivocarse como la paloma de Alberti que por ir al norte fue al sur.

Incluso el fenómeno no tiene secreto ni magia.

Leonel y Luis aparecen, uno arriba un día, y el otro al siguiente, porque se ocupan de la tarea o hacen el encargo. Y como les gusta el can y el choque de egos entretiene a los ociosos, las mediciones independientes les llegan por trasmano.

Comparten guion, y de manera tan armónica, que ya hecho película, o ganan Oscar o Globo de Oro. Los demás tendrán que conformarse con oler donde guisan, o sencillamente buscarse una paila y hacer su propio “jervío”.

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