“Good cop, bad cop...”

Y ahora los reformistas están de película

Al mejor estilo de las películas, Genao hizo el papel de policía bueno y Quique de malo, cuando se suponía un ánimo de reconciliación. Genao, guante de seda, diplomático, político, toda una flor con sus compatriotas, quienes a cuya gestión acudieron a la cita.

Quique, por el contrario, llevó manopla e hizo de fiscal duro, casi insolente, y hasta juez de la querella, cuando lo justo era aguantarse las ganas. Era mejor decir sus verdades a muchos que a pocos, y si eran muchos los llamados por el fallo del tribunal, no debía espantarse a los pocos que fueron.

No debe sorprender lo ocurrido, pues más que evidente la diferencia de temperamento entre Genao y Quique. Genao es hombre de mariachi,y suele cantar sus penas y llorar sus alegrías. Quique es hombre de gallos, y cree que siempre se necesitan espuelas y que no basta con ganar la pelea, sino que hay que avasallar. Gallo bueno es gallo matado. No se tiene claro qué pasará ahora, porque los tres que asistieron al encuentro, cuando llegó el momento de los conflictos, se levantaron sin dejar claro si habrá nueva ocasión.

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