Haití a la deriva
El llamado del presidente a la comunidad internacional fue correcta y hecho en el lugar más apropiado: donde esta concurre actualmente.
Lo malo es que esa comunidad internacional conoce el problema y no es ciega para no darse cuenta de que el caso haitiano lo desborda todo.
No puede ser carga de uno solo. No pueden pensar como las élites haitianas que la isla es una e indivisible y que el hermano rico debe echarse al hombro al pariente pobre.
Aunque la experiencia no es la mejor. La intervención norteamericana no hizo más que eliminar el ejército, creando una situación de ingobernabilidad que aprovecharon las bandas armadas que controlan el territorio vecino.
La presencia de fuerzas multilaterales tampoco, y se tiene un resultado: llevaron enfermedades y violaron todo lo que se movía.
Confiar en la comunidad internacional en confiar en nada, y los llamados deben repetirse, reiterarse, en los foros que sean, pero saber que por ahí no llegará solución.
No es fácil, más que difícil, pero el país tiene que diseñar una política respecto a Haití sabiendo que debe lamerse sus propias heridas.
No vendrá remedio de fuera.
