Hay opositores, pero no oposición...

Los políticos hablan como si no importara...

Cada cabeza es un mundo, pero a veces -- y sin su consentimiento -- ponen al mundo de cabeza. El Gobierno tiene opositores, pero -- se dice -- no hay oposición.

Una tripa difícil de desenredar, y más todavía porque la afirmación es de gente que vive de la política y la población en sentido general.

Cuando habla un político, y es lo interesante, lo hace como si fuera ajeno a la situación. Un talante verdaderamente inexplicable. ¿Cómo puede criticar la pereza quien no es capaz de mover una mano para espantar moscas que revolotean alrededor de la mesa ya puesta?

La circunstancia aparenta indolente, pero sucede que el mucho pensar no aclara las ideas, y haber confusión, ignorancia y necedad.

Las plazas se concentran en las calles, y no importa frecuencia ni consigna, la percepción se mantiene impertérrita. La movilización por sí sola no cambia el panorama.

Se supone al Gobierno en naufragio, pero no se hunde la nave, nadie se ahoga en las aguas y tampoco nada hacia la costa.

La cuestión zozobra y solo Toño desde anoche la comprende: “Yo no soy pelotero, pero me gusta la pelota”. El Gobierno tiene opositores, pero no oposición.

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