Hipólito sabe, olió o huele algo adentro
Se trata de desconocer candidaturas...
Hipólito lo advierte, y de seguro porque sabe algo, u oído u olido, que como anda en las calles, dice, pero también se entera: el posible o potencial desconocimiento de candidaturas ganadas en el interior de los partidos. Las gabelas ilícitas de los que vienen de afuera o las ventajas arteras del vago de adentro.
No es verdad que se quiere que las bases decidan, sean recortadas como en las primarias cerradas o amplias como en las consultas abiertas. Antes que aguas desbordadas, se quieren represas. Las reservas que resuelven poco, pero que con trucos convertirían remedios caseros en panacea.
Los partidos, por alguna razón que no explican, buscan candidatos y no votantes. Gente que no tienen seguidores y que suenan porque tienen su propio redoblante. La salida al uso es sacrificar al compañerito que sueña con una posición para privilegiar a un extraño que regularmente resulta ingrato.
El vaciado es un peligro, pero más el despojo, y la ley dice, es verdad, pero la cúpula inventó la trampa y aplica el criterio de primero los míos, sin atender los liderazgos ajenos.
Hipólito advierte, y algo sin duda sabe, oyó o huele.
