Inventos políticos sin padre ni madre...
Aquí lo descabellado tiene gran circulación
Los políticos ven –entre ellos mismos– situaciones que la población no alcanza y ciertas denuncias lucen tan aéreas como avioncitos de papel.
No podría decirse a ciencia cierta de quién es la idea, pues nadie va a reivindicarla como propia, pero empezó arrastrándose y ya anda de pie.
El supuesto despropósito de las actuales autoridades nacionales de aprovechar la circunstancia del coronavirus, o la dificultad de celebrar elecciones, para extender el mandato.
Si el comentario fuera hecho por uno de los loquitos del solar, no habría que inquietarse ni preocuparse ni temer, pues no es raro que en este país llueva con el sol afuera, pero cuando se oye en boca del presidente de un partido importante, o el principal de oposición, conviene preguntar: ¿Cómo se llama la obra?
Aunque tranquiliza la ligereza del caso, la poca fundamentación, o acaso el injusto paralelismo histórico. Danilo Medina haciendo de Horacio Vásquez.
Los constitucionalistas quisieran meter baza, pero no siempre las teorías están de buen humor y es difícil hacer teatro sin personajes en el escenario o sin titiriteros a la vista.
Un chusco diría: “A otro perro con ese hueso”.