Juicio en las redes y populismo oficial

Si lo dejamos todo a las redes, no hay salvación

Las redes debieran hacerse un favor y todavía mayor a la humanidad, si realmente piensan ser lo que ya se les considera: el juicio determinante en cada caso y ocasión.

Sería hacer cursitos diversos sobre disciplinas diferentes, de manera que no las sorprendan los acontecimientos y no puedan responder con inteligencia emocional.

Mao Tse Tung, quien al parecer sabía lo que venía, advirtió que “quien no investiga no tiene derecho a la palabra”. Y las redes, monarcas sin corona, tienen ese defecto.

El conocimiento es un todo incluido y con comprar pasaje tienen vuelo y estadía en hotel, con tanta suerte que se recuestan en las playas y nunca les cae un coco en la cabeza.

Marlin, la abuela renegada, les resultó muy Martínez. Le tenían una hoguera y el fallo fue un cubo de agua fría. Oíste Gardel: que cinco años no es nada, multiplícalo por cuatro, a ver.

Para ser juez hay que estudiar por años, y por igual entrenarse en considerar delitos y penas, e incluso jugársela. Y sin embargo, las redes, con un carajo y dos coños, echan a tierra un juicio de meses.

Lo mejor de todo es que vieron al procurador de mano con el populismo de salón.

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