La canasta y las manzanas

¿Hoy por ti, mañana por mí?

No siempre hay que hablar con Perogrullo para saber lo evidente. No todos los diputados fueron financiados por el narcotráfico.

El problema sería de manzanas y canasta, y del refranero que dice que una podrida daña el resto.

No denuncia, revela o acusa un partido contrario, como escarceo de política menuda. La Operación Falcón es obra del Ministerio Público y dice tener buen sustento.

Parece que a la Cámara no llegan los periódicos, porque sus miembros nunca se enteran, y lo peor: tampoco actúan en consecuencia.

Como si el estigma fuera parte de su condición, y si no complicidad, o solidaridad, espíritu de cuerpo. O un ánimo todavía más perverso: hoy por ti, mañana por mí.

Ahora ¿qué hacer con los diputados financiados por el narco?

La Justicia intentará lo suyo, y ya lo hace, pero esa será la parte jurisdiccional, o si se quiere, penal. Falta la política, y esa no es atribución de los tribunales.

Lo primero sería poner distancia con los afectados y negar que la cámara sea un santuario de traficantes. Lo segundo, desaforarlos si hubiera necesidad, de manera que se proceda sin obstáculos ni impedimentos.

Sin hechas no hay sospechas.

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