La codicia rompe el saco
Inteligencia sí sabe quien trajo lo que trajo
De que trajeron, trajeron, y los organismos de inteligencia lo saben y tienen las identidades, pues no fue difícil rastrear el negocio.
Como el policía de barrio que conoce al ladrón por su afición, y a cada cuál según su especialidad, no hubo que afanarse mucho.
Fulano roba esto, Zutano aquello.
Cuando se pierde algo no hay que dar tumbos, como si fuera imposible dar con el maleante. El registro o la experiencia marcan y señalan.
Tampoco debe extrañar, pues la sospecha no se esconde en el monte. Todo un pueblo (en el interior) se constituyó en farmacia, y en el suministro de todo, como en botica.
Además, cuando los peloteros dominicanos se dieron a los esteroides, no hubo que dar muchas vueltas para descubrir el origen y determinar el flujo.
El país era suplidor.
No se conocen las intimidades del caso, de si se procedió o se dio chance, pues la situación estaría en manos del mayor sigilo.
La advertencia del presidente, sin embargo, revela por lo menos ánimo de actuar. Aunque, cuando el comercio quiere, el comercio puede.
El Gabinete de Salud hará el trabajo, pero si lo confiara a la codicia, esta rompería el saco.