¿La culpa es del voto preferencial?

Ganar dentro y fuera exige mucho dinero

Antes fumaban debajo del agua sin que el cigarrillo se mojara o se apagara. Ahora son infumables, como los rompe pecho de gran consumo en una época lejana. Cuenta la leyenda que Bosch fumaba crema.

Los políticos dominicanos cada día faltan a su tarea de dirección y se desbordan como ríos en tiempo de tormenta. Dicen cosas sin pensarlas, y mejor no atenderlas porque confunden. Dejan hacer, dejan pasar y después se sorprenden de un escenario horroroso, ilícito.

La culpa de que el narcotráfico penetrara la política es del voto preferencial, una modalidad que se aplicó para democratizar la elección interna y quitar a la cúpula el poder omnímodo del dedo.

Como debe ganarse adentro y afuera, se necesita mucho dinero y ahí está el dinero de las drogas para suplir esa necesidad creciente.

¡Miren cómo ha cambiado el cuento! Los que deben poner candados se conforman con que la puerta esté entrejunta.

El preferencial corre peligro, ya que sería un costo menor, al entender de los sabichosos, para cubrirse de fondos ilícitos.

La democracia pierde con el remedio de los “lúcidos”, sea que reme o deje de remar.

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