La guerra puede ser intestina...
Los resultados podrían alterar la lógica del conflicto
¿Y del champán qué?-- ¡Olvídalo! – ¿Y qué pasó? – Nada, sólo que la emoción no es la misma de antes –.
La pregunta era común en otros tiempos de elecciones, pero no la respuesta.
La costumbre del clase media era poner una o dos botellas del mejor espumoso en el refrigerador, y conocido el resultado, celebrar en grande.
Ahora como que el ánimo no da para tanto, y no es por falta de dinero, pues desde época lejana “para un Carta Real siempre alcanza”.
Hubo candidaturas, muchas candidaturas, y se levantaron banderas de todos los colores, tantas para pensar más en un torneo deportivo que una competencia política.
Sin embargo, el auge no se repartió por igual y menos el entusiasmo, y los cronistas, más que pronósticos, dieron certezas. Las presidenciales de un solo lado, como si fuera la Serie Mundial de uno.
Lo peor es que tampoco la boleta congresual provoca, y una guerra que parece no suponerse podría ser un escenario de confrontación dura y despiadada entre aspirantes de un mismo partido.
Pasado el evento nadie podrá esconder su daga, y cada César que se cuide, que Brutus se reproduce y multiplica.
Diario Libre
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