La hermana diputada no debe hablar

Nadie va a aceptar su apoyo gratuito a Danilo

El derecho de opinar es de todos, o como se dice ahora, de todos y de todas. En ocasiones sin embargo conviene guardarse la opinión. Y no por innecesaria, o controversial, sino por delicadeza. Los hermanos deben advertir a tiempo y corregirse antes de incurrir en el error de opinar a favor del familiar que ocupa una posición relevante.

La diputada Medina, por ejemplo.

Como mujer, ciudadana, política y diputada puede hablar de la reelección, e incluso estar de acuerdo en dar una nueva oportunidad a Danilo. Solo que dicho por ella pierde gracia y se confirma que la sangre pesa más que el agua, aunque en determinadas circunstancias el agua sea más importante que la sangre, y no solo porque es vida, o escasea en el mundo, sino porque es clara, y por clara, transparente. Como título de una película de guerra fue una expresión hermosa, pero igualmente válida en otras situaciones.

Un día claro se ve hasta siempre.

El alegato de la diputada Medina fue ingenioso, y mejor que el de muchos hombres que viajan en la misma diligencia. Solo que se apeó en territorio apache y los indios del Oeste no comen cuento.

No aceptan lo de juez y parte.

+ Leídas