Las palomas tirándole a la escopeta...
Cogido al robar, ahora demanda al dueño...
Michael Crichton escribió una novela - Acoso - que se vendió mucho y de la que se hizo una película de gran cartel. La trama fue muy original, pues el acoso se daba al revés. Era el hombre que denunciaba y se querellaba contra la mujer.
Hay que suponer lo que era Michael Douglas sometiendo a la justicia a Demi Moore y que no fue lo que hizo contra Glenn Close en Atracción Fatal.
El libro y el film llevan a considerar las posibilidades que tiene la naturaleza de imitar al arte. Un hombre atrapado cuando robaba demanda al dueño de la casa por la acción de terceros.
¿A quién culpar de esta réplica tan desusada, al Código Procesal, a los Derechos Humanos, o simplemente atribuirla a un cinismo desbordado?
Lo de los golpes es asunto viejo, y en una época en los destacamentos se negaban a recibir un preso “dañado”, esto es, víctima de la ira del barrio.
Habrá que ver en qué termina todo, pues se recuerda el caso reciente de un médico que padeció las de Caín sin haber matado a Abel.
Aunque algo no anda bien si es el cuervo que dispara ahora a la escopeta.
Diario Libre
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